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¡Vaya serendipidad! Nueva York: En 1916, el Instituto Rockefeller estaba experimentando con polio a unas cuadras del primer mega brote epidemiológico

Realizaban una investigación para aumentar la replicabilidad del virus

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22 de marzo de 2022

La palabra de hoy es SERENDIPITOUS [ ser-uhn-dip-i-tuhs ].Se refiere a algo fortuito o que sucede por casualidad, generalmente algo bueno. En español, no hay palabra que se traduzca directamente del inglés. Por lo tanto, y emocionante a la vez, me veo en la necesidad de crear esta nueva palabra para llenar su vacante correspondiente en el castellano. La palabra nueva es serendipitoso/a, adj. algo que sucede fortuitamente o por casualidad. Ejemplo: El Nuevo Coronavirus apareció serendipitosamente cerca del Instituto de Virología de Wuhan. Sustantivo, fue mera serendipidad que Obama hubiese visitado el museo de Antropología de Historia en la Ciudad de México en abril de 2010 en un auto blindado llamado “La Bestia”, saludado de mano al director del museo, Felipe Solís, y que este, una semana después, hubiese sido la primera víctima mortal del virus de influenza porcina AH1N1. ¡Vaya serendipidad! Algo así como el filme 2:22, una simple casualidad, un caso fortuito, algo casi milagrosamente inesperado, improbable, pero en sí un hecho consumado por aras del destino.

Así como la Influenza Española casualmente infectó a soldados estadounidenses en una base militar en Kansas en 1914, y, así como, casualmente el AH1N1 apareció en México en 2010, después de que la CIA y la corporación MITRE recombinaron el virus en su laboratorio en La Jolla, California, después de que un microbiólogo sueco exhumó los cuerpos de esquimales infectados en el permafrost de Alaska que murieron infectados con el virus de la influenza porcina de 1914, sigo encontrando las conexiones serendipitosas de la existencia de empresas farmacológicas bien habidas dedicadas a la salud humana y que forman parte del engranaje del conglomerado mundial (CoMun)como es el caso Instituto Rockefeller donde cultivaron y mutaron el virus de la polio en las Ciudad de Nueva York posiblemente liberando el virus y creando una epidemia en 1916.

Antes de 1916, los brotes de polio eran raros y limitados. Apenas en 1916 ocurrió el primer gran brote. Fue descrito como inusualmente infeccioso y letal y fue como si hubiera aparecido un nuevo virus de poliomielitis diferente a todo lo antes visto. A partir de ese momento apareció una nueva epidemia de polio al menos una vez al año.

A pocas calles del brote de 1916, da la casualidad, como hemos visto con otros brotes epidemiológicos como el del Ébola en África occidental en 2014, el Instituto Rockefeller estaba experimentando con el virus de la poliomielitis mientras pasaban tejido de la médula espinal de mono Rhesus que contenía el polio virus a otra.

Valga la redundancia, esta técnica había sido utilizada por otros científicos con la esperanza de aumentar la virulencia del virus:

Según el resumen de este estudio académico revisado por pares en inglés en el portal de Bentham Open titulado “La epidemia de poliomielitis de la ciudad de Nueva York de 1916: ¿De dónde vino el virus?”:

“Un laboratorio de Nueva York estaba transfiriendo el virus de la polio en cerebros de primates, una técnica que aumentaba la patogenicidad. Los científicos, los técnicos y el personal de la casa de los animales no sabían que podían infectarse ellos mismos con el virus de polio y que luego podría infectar a otros.”

En el PDF ya descontinuado menciona:

“La epidemia es única por tener un foco tan pronunciado, una infectividad extraordinaria y tasas de incidencia y mortalidad muy altas. El virus debió haber mutado en un grado nunca visto antes o después. Era como si un nuevo virus hubiera aparecido en escena. El virus de 1916 era tan diferente que se habrían requerido varias mutaciones y cada una seleccionada a su vez, aunque no se descubrieron casos previos de parálisis.

A 5 km del epicentro del brote, Simon Flexner y sus asociados en el Instituto Rockefeller en la Calle 63 y York Avenue, cerca del puente de Queensborough en la isla de Manhattan, habían pasado tejido de la médula espinal que contenía polio virus, de una médula espinal de mono Rhesus a otra. No habían podido infectar a los monos por medio del alimento”.

No se dio a conocer mucho este brote porque estaba la Primera Guerra Mundial en pleno proceso y lo que era noticia era la pandemia de influenza porcina mal llamada la Influenza Española, la cual, en realidad, fue propagada por el gobierno de los Estados Unidos dese una base militar en el estado de Kansas. Pero, no hay evidencia concreta que lo demuestre. Siempre es conveniente culpar a la naturaleza por brotes que causan alta mortandad.

Según publica el Dr. Frederick Holmes Profesor Emérito de Medicina e Historia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Kansas:

“La guerra y las enfermedades epidémicas han sido socios desde tiempos inmemoriales; y así sucedió con La Guerra que abarcó los años 1914 a 1918 y la pandemia de influenza que abarcó los años 1918 y 1919. Contrariamente a la creencia popular, el virus de 1918 -que ahora se sabe que es de la cepa H1N1- no se originó en España sino en Kansas en los Estados Unidos. En enero y febrero de 1918, el Dr. Loring Miner del condado de Haskell, en el extremo suroeste de Kansas, informó y describió los primeros casos de influenza del año de gravedad inusual. Es prácticamente seguro que los jóvenes que abandonaron el condado de Haskell para el servicio militar en Camp Funston, en el este de Kansas, portaron el virus con ellos. A principios de marzo, había cientos de casos y muchas muertes en este gran campo de inducción y entrenamiento (más de 50,000 soldados). Desde Camp Funston, miles de soldados partieron para ser asignados a campamentos militares en los Estados Unidos y, finalmente, a Europa, obviamente portando el virus de la gripe con ellos. La influenza llegó al puerto de Brest, Francia, con soldados estadounidenses en abril. En retrospectiva, no se podría imaginar una incubadora y diseminadora más eficiente de una enfermedad infecciosa a proporciones pandémicas, personas jóvenes no inmunes concentradas en lugares cerrados durante semanas y luego dispersadas por todo el mundo. En contraste con el tifus epidémico, que nunca fue un problema en el Frente Occidental pero que enfermó y mató a millones en el Frente Oriental, la influenza comenzó a barrer el Frente Occidental en Francia en mayo y se extendió rápidamente a través de las trincheras, a través de Alemania y en a Austria y las naciones eslavas al este.

Lo que queda expuesto aquí es que los Rockefeller y otros super ricos han estado experimentando con todo tipo de bacteria y virus potencialmente letales desde algún tiempo. ¿La finalidad? Bajo la noción benevolente de prevenir enfermedades, como vemos aquí, fue algo sumamente serendipitoso que se haya presentado el primer brote mayor del virus de la poliomielitis en Nueva York a unas cuadras del Instituto Rockefeller.

Los Rockefeller son conocidos eugenistas, promotores de la agenda de liberación femenina para la destrucción de la familia, y promotores del aborto. El cineasta ya finado, Aaron Russo, productor y director del documental Freedom to Fascism, expuso las perversas intenciones de los Rockefeller tras reunirse en confianza con Nelson, uno de los hermanos quien le confeso que el plan final de ellos, no nada más es controlar el rumbo de las naciones, incluyendo reducir masivamente la población excedente, incluye también implantarnos con un microchip cerebral ligado a actividades comerciales basado en un sistema de recompensa social. Es decir, si eres un ciudadano obediente operas, si no, te desconectan del sistema bestia y sufres las consecuencias.

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